Curiosidades de Animales: ¿Pueden los caballos dormir de pie?

¿Pueden los caballos dormir de pie?

Pueden los caballos dormir de pie

Esta pregunta es una cosa que todos nos hemos preguntado alguna vez de niño y con incredulidad. ¿Cómo harían los pobres caballos para dormir de pie? Nos los representamos como si nos tocara a nosotros semejante proeza y suponemos que de ninguna manera podría ser algo cómodo.

Pero la respuesta es sí. Los caballos pueden dormir de pie y sin molestia alguna ya que su peculiar anatomía está especialmente predispuesta para ello. El caballo dispone de la posibilidad de encajar los huesos de las patas mediante sus ligamentos de manera que forman una estructura rígida que soporta de manera equilibrada todo el peso del cuerpo. Esta suerte de dispositivo biológico le da a los caballos la posibilidad de dormir de pie sin hacer fuerza alguna para mantenerse sobre sus cuatro patas durante el sueño.

Algunos veterinarios no dudan en afirmar que no es raro que un caballo pase un período superior a un mes sin echarse es decir, parado sobre sus cuatro patas.

¿Qué razón tendría un caballo para pasar un período tan

extenso sin echarse?

Parece que también esta pregunta tiene una causa factible de ser explicada lógicamente. Según lo que afirman los veterinarios especializados en el área, el caballo anatómicamente tiene un gran peso para sus huesos que en la relación peso-soporte resultan más frágiles de lo que deberían ser por lo que el caballo desarrolla una gran musculatura. Pero el echarse tiene un grave problema y es estar a la merced de calambres. Muchos caballos se acalambran al estar mucho tiempo echado.

Hay otra explicación con respecto al echarse y el por qué muchos caballos permanecen tanto tiempo de pie sin echarse al suelo.

Esta explicación tiene que ver con la filogenia de la raza. Los caballos en estado salvaje solo tienen por defensa ante un depredador el huir, emprendiendo carrera y sacando ventaja de la increíble velocidad que puede desarrollar gracias a su musculatura y anatomía, de manera que el “echarse” para el caballo en estado salvaje equivale también a desarmar su defensa dado que la pérdida de tiempo que les implica incorporarse puede ser decisiva al momento de cruzarse con algún predador, ni hablar si tras incorporarse les sobrevienen los calambres, inhibiendo en parte su musculatura y por tanto desarticulando su principal defensa. 

 

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