El perro Vs El lobo.

Viene del artículo: Los orígenes del perro.
Como decíamos, el lobo presenta con respecto al perro, un carácter integral, es decir, es un animal en toda regla. El proceso de domesticación con el transcurso del tiempo provoca en el “lobo-domesticado” cambios que por cierto, tienen que ver con su peculiar situación de pérdida de la autonomía y cambio del medio en el que viven. El lobo al ser domesticado también es obligado a abandonar sus mundo natural, vive en sociedad, y por tanto, esa peculiar relación no ya con un hombre si no con un conjunto de hombres, reglados y regulados, por leyes, costumbres, horarios, etc. nada tiene que ver con su mundo. Es decir, el impacto psicológico no es menor. Un lobo podría pasar mucho tiempo sin ver si quiera a un congénere sin que eso afectase su conducta. En cambio, tras la domesticación, el lobo, no puede elegir irse, retirarse. Es decir, hay una cuestión espacial y sobre todo de dominio que le será impuesta exteriormente y forzado, por decirlo así, a pensar en “manada”. Como vimos los cambios físicos hacen del lobo un ser superior en todo al perro, y esto debe tener un algún motivo central. Ese motivo es como podemos intuir por el desarrollo que venimos realizando el agregado cultural sobre el lobo. Esto es, para decirlo simple: el concepto de utilidad.
El perro a diferencia del lobo, es útil, responde a un tipo de entrenamiento en una función determinada y por tanto, las características tanto somáticas como psicológicas tienden a responder a esa función pre-determinada a la que, las cientos de generaciones que le preceden tuvieron como eje central de sus vidas.
Por eso, podemos ver que respecto del lobo, encontramos perros que han potenciado el sentido de la vista o el oído, por ejemplo, superando claramente los rendimientos naturales del perro, pero, tan solo en ese sentido privilegiado y fundamental para la misión asignada. En contraste con el lobo que, –en su autonomía y libertad, y en su calidad de ser-que-se-vale-por-si-mismo– precisa de todas sus cualidades para sobrevivir y por lo mismo, las desarrolla –más o menos– por partes iguales.
En este sentido tenemos la sugestión del gran etólogo Zimen:
se pasa del lobo “atleta completo”, capaz de participar en todas las disciplinas obteniendo unos resultados medianos pero más que suficientes para su supervivencia al perro, ser muy especializado que en una disciplina y solo en esa es capaz de superar las facultades del lobo.