Técnicas de Estudio:
Cómo elaborar un buen resumen; pasos previos.

Si bien hay diversas técnicas de estudio que explican como elaborar un buen resumen siguiendo un conjunto de técnicas o pasos previos al resumen que incluyen el subrayado previo del texto de estudio; lo ideal para elaborar un buen resumen del texto de estudio que se trate es no subrayar absolutamente nada antes de haber leído el texto y aprovechar a realizar una doble lectura antes de resumir dos veces.
La primera de las lecturas debe ser una lectura global sin prestar demasiada atención a los detalles; simplemente vamos a acercarnos al texto, a reconocerlo, a dejar que este nos impresione de alguna manera.
Para esta primera lectura nos serviremos de un cuaderno de notas, elemento fundamental para todo estudioso de la materia que se trate.
En el transcurso de esta lectura de aproximación al texto iremos tomando notas de alguna frase, palabra, u oración que nos haya causado una profunda impresión. Intererumpiremos la lectura exclusivamente para anotar la frase, palabra u oración sin pensar en ella en lo más mínimo, no reflexionaremos sobre su contexto, las relaciones posibles con otras cosas que hayamos leído, ni las articulaciones que podamos encontrarle; simplemente, anotaremos la frase, palabra u oración con un mínimo de referencia.
Por ejemplo:
Materia, Unidad, Autor, Texto, Pag. {“frase”}
Cualquier dato que ingresemos en referencia a esta frase en el cuaderno de nota no hará más que apartarnos provocando un desvío de la atención que activará la reflexión y el pensamiento en el punto en el que estamos descubriendo, por lo que, no haremos ni una cosa ni la otra y en vez de hacer un buen resumen y entender el objeto de estudio como un todo orgánico nos llevará a tener frente a nosotros toda una dispersión de datos poco articulados entre sí. Pero, esto no quiere decir que no podamos aprovechar el material así recogido de nuestro libro de estudio o texto de referencia más adelante. Además, tiene también otra ventaja que podríamos denominar psicológica: al escribir la frase que nos ha impactado la "sacamos de nuestra mente" quitándole la posibilidad de presentarse en medio de la lectura como un polo de atracción que nos sugestione o complique la lectura y por ende el desarrollo y la elaboración del resumen.
Luego de la primera lectura global de todo el texto, dejaremos pasar unos quince minutos y anotaremos en otra hoja del cuaderno de notas aquello que recordemos respecto de lo que hemos leído; sea específico del texto o accesorio al mismo, por ejemplo una cita de un determinado autor o un texto que se nos ocurre articulable, etc.
Posteriormente, nos daremos un intervalo de por lo menos quince minutos de distracción, en el que nos forjaremos el estricto propósito de no pensar en nada referente a lo que hemos leído.
Tras esta pausa recreativa volveremos sobre el texto para realizar la segunda lectura.
La segunda lectura la haremos lo más pausada y exhaustiva posible y es interesante poder intercalar pausas entre capítulo y capítulo en los que procedamos a escribir en nuestro cuaderno de notas todo aquello que recordemos del capítulo y que escribamos cómo podríamos contarle a alguien completamente ajeno a la materia de qué se trata aquél capítulo. Orientemos nuestra atención básicamente a tratar de comprender por qué el autor dijo tal cosa, por qué lo dice en ese momento, de esa manera, por qué usa ese ejemplo, etc.
Luego de este breve ejercicio que no nos tiene que llevar más de quince minutos pasaremos al otro capítulo, hasta concluir un máximo de aproximadamente 30 páginas.
Haremos otra pausa recreativa, y volveremos a retomar el texto hasta concluirlo.
Recién al otro día, haremos el resumen.
Continúa en el artículo “Cómo hacer que un resumen realmente nos sirva”