Film: Brazil, el aparato de la burocracia. Comentario

Comentario crítico sobre el Film Brazil.

Brazil, el aparato de la burocracia.

 

 

Brazil es un film del genial director Terry Gilliam  (Imaginario Dr. Parnasus, Las aventuras del Barón Mauchausen, Pánico y locuras en las vegas), uno de los ex integrantes del maravilloso grupo de humor Monty Python. El film Brazil es una proyección en el futuro cercano y que tiene todas las propiedades de una realidad paralela más que un futuro. Es una película que se puede inscribir en la serie de utopía-distópica: en este futuro que nos narra Terry Gilliam en el film Brazil, podemos tomar como clave de la trama el interés de mostrarnos la conquista de la burocracia sobre la sociedad y cómo tras la tiranía de la burocracia aparece el aparato censor-represor del estado.

El film Brazil es un mundo proyectado hacia el futuro y por eso, la tecnología aparece en juego en calidad de tecnología-comodidad como subterfugio de la burocracia. Hay un montón de aparatos que tienen por función aligerarnos la vida o hacerla infinitamente más cómoda. Pero, ninguno funciona correctamente. Es decir, el futuro que Terry Gilliam nos plantea en Brazil es un futuro que se cae a pedazos y que solo se sostiene por la hipocresía de las personas que lo habitan.

La trama en Brazil comienza con un accidente muy trivial como no podría ser de otra manera en un film de Terry Gilliam. Una mosca cae en una suerte de teletipo y altera un documento de falta de pagos; cambiando una letra y por tanto de identidad de persona y expediente; en vez de caer todo el aparato recaudador y la burocracia concomitante sobre un tal Turtle cae sobre un tal Burtle.  Esto da pie para contar la historia de Sam Lowry (Jonathan Pryce) es un tecnócrata eficiente pero soñador con un puesto de tercera categoría dentro de la gigantesca máquina burocrática que mueve (o paraliza) a una distopía opresiva, inhumana, hundida por la ineficiencia y amenazada por el terrorismo.

Hay una consigna que es lo que se muestra de forma mordaz en Brazil: no existen errores en el aparato de la burocracia

A raíz de esta consigna implícita nadie quiere hacerse cargo del papeleo excepto el bienintencionado Lowry. Durante su visita a la familia del fallecido tiene un encuentro casual con su vecina, a la que reconoce como la mujer de sus sueños. Sin embargo ésta huye.

Aquí se da cimiento a una historia paralela que transcurrirá a lo largo de toda la película y que de hecho, será la clave de las acciones de Sam Lowry y por cierto de su propio fin. Su meta de alcanzar a la mujer de sus sueños, pero más concretamente, de alcanzar su sueño será su tortura y su fin.

Es una película muy recomendable para todo aquel que no quiera una historia pasatista, para todo aquel que, por el contrario, guste de una historia narrada desde la ironía, mostrando los resortes mismos de una máquina implacable, de un sistema perfecto que para funcionar bien lo que precisa es que nadie se realice más que como engranaje de encastre perfecto en alguna cadena de engranajes.

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Nombre: Joseph Gautmi
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