Zenitram: ¿un Superhéroe Argento?

Zenitram: ¿un Superhéroe Argento?



El primer superhéroe argentino deja bastante que desear al menos que uno considere que la argentinidad se reduce a agarrarse un testículo y decir: "ésta", o decir "boludo" y tener Miami como lugar mejor para estar y ser considerado. La verdad es que la película adolece en la constitución del personaje central en este punto. No se trata de un superhéroe argentino, si no de un superhéroe cuya personalidad se construye sobre "un estereotipo" pobrísimo. El argumento no es malo y la filmación tampoco. La historia transcurre en un futuro cercano en el que el agua es propiedad de una empresa privada la que raciona el agua a través de tarjetas magnéticas a la población, empresa que tiene una vinculación obvia con el poder político representado por el presidente Orozco (Encarnado por Daniel Fanego).  En ese contexto, aparece un joven al que un personaje (que nunca se aclara quién es, por qué aparece ahí y no en cualquier otro baño y que, para colmo de males desaparece por completo luego de la escena sin explicación alguna) le dice que él tiene el poder de dar vuelta la dirección del agua con solo convertirse en Zenitram (Martinez al revés).  Poco tiempo después cuando el joven comprueba tímidamente su poder aparece un periodista (Luis Luque) que jamás termina por decidirse entre vivir al joven o hacerle de mentor. De hecho no hace ni uno ni otro. Este periodista lo inventa (al mejor estilo Peter Parker-hombre Araña/ J.J. Jameson director del Daily Bugle), le da un traje y le da una identidad con el fin de hacer dinero. Martínez (Zenitram) es nombrado entonces "ministro de asuntos excepcionales" por el gobierno que no es más que un cargo burocrático para sacarselo de encima y usarlo eventualmente como medio de promoción de los actos del gobierno.

En medio de esto aparece la figura del inventor (vease Batman) que es quién aduce tener la fórmula para revertir el fenómeno climático que hace que Argentina esté carente de agua (fuente del poder de Watergate y del gobierno). Ese inventor tiene una hija (la cual obviamente es amante del miembro más poderoso del imperio Watergate) y a la vez, el amor imposible de Martínez.

El argumento se podría definir así: 

Zenitram, es un superhéroe (argentino u checo lo mismo da si quitamos la palabra "boludo" de la trama) al que no le salen las cosas como a los superhéroes clásicos.

En definitiva, lo peor de la película es que no alcanza a definirse ni por ser una sátira al género ni por constituir una historia real de superhéroe desde una concepción argentina.

Sin contar con las innumerables historias paralelas que jamás cierran tales como:

*Por qué, cómo, dónde y a manos de quién desaparece el padre de la chica, mentor y amigo de Martinez.

*Cómo sobrevive la chica al accidente en auto

*Por qué cuando Zenitram descubre que su amigo ha sido eliminado la única reacción es buscarlo unos días y autoexiliarse a la clínica de Superhéroes.

Por no hacer mención a las incongruencias y recursos paupérrimos de echar a manos a un superhéroe retirado como único y pobrísimo obstáculo para que Zenitram realice su misión (revertir el desorden climático invirtiendo el sentido de las aguas), quién a pesar de ser un superhéroe la única acción que realiza para impedir a Zenitram es dispararle con un arma dos balazos, entre muchas otras que hay en más de una hora y media de aburrimiento trascedental.

 

 


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