Costeleta de Cerdo al pomelo rosado.
Esta receta es fácil, rápida y muy muy rica. Solo es cuestión de seguir una simple instrucción.
Preparar una fuente amplia donde entren cómodamente la cantidad de costeletitas de cerdo que pensemos cocinar (dos por persona). Salpimentemos las costeletitas de cerdo y ubiquémoslas en la fuente. Luego exprimiremos pomelo rosado de manera de obtener la cantidad de jugo preciso para cubrir por completo las costeletitas con el jugo.
En la misma fuente colocaremos aproximadamente unos 300 gramos de arvejas, y tres zanahorias grandes cortadas en bastoncitos de no más de cinco centímetros de largo por medio centímetro de diámetro y tres ajos puerros cortados en rodajas finas.
Es fundamental que toda esta preparación quede sumergida en el jugo de los pomelos rosados.
Bien, dejaremos la bandeja así preparada reposar toda la noche en un lugar que sea fresco pero de ninguna manera en la heladera.
Al otro día, una hora antes de servir el plato, la introduciremos así como está en el horno aproximadamente durante 45 minutos.
La ventaja de sumergir el cerdo en jugo de pomelo (aunque también puede ser jugo de algún otro tipo de cítrico como naranja y limón combinados o naranja sola) es que podremos disfrutar de una carne que fue debidamente tiernizada por estar sumergida en líquido durante mucho tiempo y a la vez, el jugo del cítrico anula
(Este mismo procedimiento se puede aplicar a cualquier tipo de carne salvaje, dura y olorosa, como la nutria, el carpincho, u otros).
Mientras las costeletas de cerdo se cocinan en el horno a fuego más bien lento, podemos preparar unas papas hervidas cortadas en cuadraditos o hacer papas noisette (salteadas en aceite y manteca) y disponernos a hacer una salsa sencilla y exquisita.
Con 100 gramos de queso azul (tipo roquefort), 50 gramos de queso parmesano y 300 cm3 de crema de leche.
Simplemente vamos a calentar la crema de leche en un perolito y a disolver los quesos en ella. Luego, sacaremos las costeletitas y la dispondremos en otra fuente, acompañándolas de las papas y regándole la salsa a gusto.
Para presentar el plato podemos recurrir a hojas verdes, y trocitos de palmitos. Ponemos en la fuente de presentación unas hojas de lechuga de manera tal de que cubra gran parte de la superficie dejando un agujero en el centro. Colocamos las costeletas sobre la lechuga de manera de respetar el círculo medio donde pondremos las papas noisettes. Sobre las costeletas pondremos la guarnición (arvejas, puerros, zanahorias) y luego regaremos las costeletas con la salsa. Entre medio de cada costeleta pondremos un trozo de palmito que será parte de cada porción ya que aporta el tono fresco a la receta.
¡Bon apetit!
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