Cultura General:
Postura crítica
Vs. Postura antagónica I.

Postura crítica y postura antagónica suelen tomarse (por aberrante que parezca) tal y como si fueran nociones equiparables; de hecho, no falta quien suponga o afirme que una persona posee una postura crítica cuando ve en esta, una suerte de aguerrido impulso al rechazo compulsivo (o al menos a dudar de forma automática) de todo cuanto algún otro es, dice o afirma. Sin embargo, el concepto de postura crítica es un concepto infinitamente más rico y complejo que la mera “postura antagónica” como veremos en el presente artículo.
La postura antagónica o la doctrina de la oposición.
A algunos puede parecerles algo exagerado hablar de una “doctrina” de la oposición, en función de la postura antagónica que muchas gentes sostienen a la manera de “postura crítica”; sin embargo, si examinamos en detalle cómo se compone esta “postura antagónica” en vez de combatirla o simplemente rechazarla veremos que hay una verdadera doctrina detrás: no hay postura antagónica que no se ejerza para defender (contra toda evidencia) alguna concepción (más o menos caprichosa y arbitraria) del mundo y del sujeto.
La postura antagónica y el status quo.
Es decir, la postura antagónica siempre tiene por función propiciar, consolidar y defender un status quo, es decir, la postura antagónica tiene por función propiciar, consolidar y defender, un estado de cosas más o menos adulterado (anacrónico, arbitrario, alienado o lisa y llanamente al servicio de tal o cual poder)diseñado, sostenido y argumentado por actores privilegiados.
Características de la postura antagónica.
o La postura antagónica, incluso la más ingenua, incluso aquella que es sostenida sin tal intención por su portavoz, esta destinada a consolidar, preservar o reproducir un montaje ideológico-cultural en servicio de algún Status Quo.
o La postura antagónica exige una paridad inicial entre las dos cosas a oponer, para luego marcar una pequeña diferencia que es la que dará origen al antagonismo.
o La postura antagónica no exige para quien la sostiene el más mínimo del compromiso intelectual, ético o afectivo. Tan solo se trata de un exabrupto más o menos prolongado en el tiempo que algún otro, capitaliza, dirige y/o administra.
Continúa en el artículo: De la postura antagónica a la veleidad de ser oposición.
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