Reflexión: La Compulsión intelectual de para-citar autores.

Cultura general; Reflexión:

La Compulsión intelectual:

 para-citar autores.


 

Sin duda alguna, no hay compulsión intelectual más generalizada aún en diversas áreas del saber y el pensamiento que la compulsión intelectual a citar autores. Es como si realmente tuviéramos que pensar este modus operandis de la gran mayoría de los representantes de lo intelectual como una verdadera dificultad en poder sostener de forma propia sus argumentos, ideas, críticas, etc.

¿Por qué citar?

El por qué citar encuentra fundamentos perfectamente coherentes particularmente en determinados formatos de la producción intelectual. No es lo mismo desarrollar un texto formal al estilo de una monografía, tesis, ponencia, etc., que trabajar en algunos de los formatos más libres como el ensayo; el fundamento del citar obviamente no es una mera cuestión formal: el citar encuentra diversas funciones perfectamente válidas, entre ellas:

Citar a autor o autores que permitan, contextualizar una idea, hecho, pensamiento, escuela, etc.; reconocer como antecedente directo o indirecto de una posición epistemológica, a cierto autor o autores, validar, contradecir o criticar, ciertos pensamientos, reflexiones, etc.

Ahora bien, nada de todo esto puede ser objetable y no es el sentido de esta reflexión sobre la compulsión intelectual, en una suerte de vicio academicista, que los guía a citar compulsivamente, esto es, que un texto sea un conjunto más o menos articulado de citas de citas de citas de otros autores y/o de los propios trabajos.

La compulsión intelectual a citar autores.  

La compulsión intelectual a citar autores, que hace, que un solo texto de dos o tres páginas, por ejemplo, en el que el sesenta por ciento del texto en sí, sea cubierto por citas a diversos autores, no puede ser sencillamente una cuestión natural por más que sea, decididamente, una cuestión naturalizada por el mundo intelectual-académico. Más bien parece ser el signo de una imposibilidad más o menos acusada de poder hablar en nombre propio. Tal y como si, el sostener un argumento fuera algo impensable o indecible, sino es a través de la para-citosis a otros autores. Así, cualquier producción intelectual, convoca, tras un párrafo o dos, a lo dicho por otros autores, con cierta trascendencia o peso en el área que fuera; para que su dicho quede protegido, sostenido, preservado, por un lado, y por el otro, que su dicho cobre, por yuxtaposición de autores (y sobre todo, de voces de otros autores), cierta pre-reconocimiento como formando parte de lo académico reconocido como tal.

Dicho de otra manera, se puede hablar de compulsión puesto que, cuando uno lee o escucha un discurso que solo se sostiene en los discursos ajenos y que, encuentra su consistencia en el hecho de enhebrar discursos de otros, es imposible no intuir un verdadero vértigo ante el vacío de otro garante del decir propio.

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Nombre: Daniel Adrián Leone
Mini bio: Soy escritor y librepensador, me gusta investigar y reflexionar sobre lo humano, la escritura, el arte, en general. Dirijo y escribo la Revista Digital de Psicología Ayúdame Freud.com, edito, corrijo y colaboro con artículos en Cultura Reviu.com
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