La necesidad de (re)conceptualizar el marketing.
Aspecto Formal, estructural y dinámico-operativo.

Podríamos decir que la necesidad de conceptualizar el marketing tiene raíces formales, estructurales y dinámicas-operativas.
Aspecto formal
Respecto a lo formal; la necesidad de conceptualizar el marketing tiene que ver con una suerte de banalización de la palabra Marketing en función de haberse ido transformando en una palabra comodín capaz de conferirle a otra palabra cualquiera un status, renovando su sentido original, por simple asociación: hoy en día hay marketing de lo que se quiera y de hecho basta asociar la palabra marketing a lo que literalmente a cualquier ocurrencia para crear la ilusión de estar diciendo algo. Veamos ejemplos (1):
Asociaciones respecto a un supuesto campo de acción específico:
Asociaciones con palabras que obrarían de modificador y otorgarían una especificidad al marketing:
También nos encontramos asociaciones que tienden a formar neologismos que intentan ser nuevas versiones de marketing, tales como:
Las listas podrían seguir indefinidamente; solo es preciso un poco de tiempo y ganas de jugar con las palabras. Este intento de formar neologismos es lo que podríamos llamar un síntoma de la banalización del concepto Marketing o bien, un producto residual de la aplicación de las técnicas del marketing en el mercado.
Aspecto estructural
Hay una concepción de Marketing que tiende a conformar lo que podríamos denominar como polo conceptual; en el sentido que obra de imán que atrae y absorbe toda posibilidad de conceptualización, que es el marketing como revelación, como nueva forma de mística. Se trata de todos aquellos productores que hacen del marketing un conjunto de fórmulas mágicas a las que por solo acceder, “revelan” el logro inmediato y resolutivo de la superación de conflictos asegurando el camino al éxito.
Se trata de aquella concepción del marketing que pregona por ejemplo:
Aspecto Dinámico y Operativo
Este aspecto es evidentemente el menos considerado por la gran inmensa mayoría de los productores de sentido para la palabra marketing y obviamente es el aspecto suprimido por la concepción mística-animista del marketing.
¿Por qué?
Porque el aspecto dinámico u operativo del marketing es lo que lo muestra distinto a una fórmula mágica y por lo tanto ajeno a todo tipo de “revelación” e inmediatez en sus resultados.
Considerar el marketing desde el aspecto dinámico y operativo es devolverle la dimensión que le corresponde. De hecho se podría concebir al marketing como:
todo aquello que hace posible la capacidad operativa de intervenir sobre la dinámica de un proceso social determinado, incluido las capacidades operativas de intervención posibles o potenciales y las efectivas y realizadas junto a una reflexión del proceso social dado, consistente en la mecánica de análisis vía diagnóstico-pronóstico-estrategia operativa de intervención.
Es por esto que el Marketing no solo debe ser conceptualizado sino que además reconceptualizado cada vez que uno traza un plan para operar en un mercado determinado con el fin específico de modificar e influir sobre sus tendencias inerciales.
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