Kepler y las tres leyes de Kepler

Viene del artículo anterior: Kepler y la teoría copernicana
Hacia esta época de madurez del gran astrónomo aparece una de sus grandes obras la “Astronomía nova” (1609), que tiene que ver con la magna labor que implicó cuidadosos esfuerzos para calcular la órbita de Marte; este tratado versa de la exposición de dos de las “leyes de Kepler” sobre el movimiento planetario.
Según la primera ley de Kepler: todos los planetas giran en órbitas elípticas en relación al Sol sobre un punto o foco.
La segunda ley de Kepler (regla del área): una línea imaginaria desde el Sol a un planeta recorre áreas iguales de una elipse durante intervalos iguales de tiempo.
Lo que le permitió deducir que un planeta girará con mayor velocidad cuanto más cerca se encuentre del Sol y viceversa.
En 1612 Kepler se alzó con el título de “matemático de los estados de la Alta Austria”. Así mientras vivía en Linz pudo publicar otra de sus grandes obras “Harmonices mundi, Libri” (1619), cuya sección final contiene la tercera ley de Kepler.
Tercera ley de Kepler: la relación del cubo de la distancia media (o promedio) de un planeta al Sol y el cuadrado del periodo de revolución del planeta es una constante y es la misma para todos los planetas.
Prácticamente al mismo tiempo Kepler estaba ya laborando sobre lo que sería su gran obra magna en la que el científico en su plena madurez conceptual puede reunir y retrabajar todos sus descubrimientos: se trata del “Epitome astronomiae copernicanae” (1618-1621), un grueso volumen que reúne todos los descubrimientos de Kepler.
Otro de sus aportes a la astronomía es el último libro que aparece mientras Kepler aún está con vida y se trata de “las Tablas rudolfinas” (1625). En esta obra y basándose en los datos de Brahe, estas nuevas tablas del movimiento planetario reducen increíblemente los errores medios de la posición real de un planeta de 5 °a 10'; pensemos que el matemático y físico inglés Isaac Newton se basó en las teorías y observaciones de Kepler para formular su ley de la gravitación universal.
Poco tiempo después Kepler murió el 15 de noviembre (1630) en Regensburg legando a la humanidad todo un bagaje de conocimientos pero por sobre todas las cosas la imposibilidad de volver a creer en una bóveda celeste, esta vez, demostrado científicamente.
Kepler y la astronomía copernicana Johannes Kepler (1571-1630), fue un gran astrónomo, astrólogo y filósofo alemán, quien pasó a la fama por formula...