Tribus germanas: el origen de Alemania

Desde la antigüedad, el pueblo alemán tuvo que tolerar diversos períodos de invasiones, migraciones y conquistas para consolidar su nación. Su origen se remonta a los descendientes daneses: teutónicos y los cimbrios, quienes invadieron las regiones mediterráneas entre 113 y 101 a.C..
Las tribus germánicas se establecieron a lo largo del Rin y el Danubio -habitando gran parte de la Alemania moderna-. Vivían en chozas agrupadas según a la tribu que pertenecían, se dedicaban al pastoreo y la agricultura. Dichas tribus se regían por las leyes de la tradición y las costumbres, era una comunidad patriarcal.
Los jefes de las tribus se elegían entre los guerreros más valientes de la tribu germánica y se les obedecían ciegamente en las cuestiones conflictivas de menor importancia; en cambio, cuando se trataban de asuntos importantes eran considerados por la asamblea de la tribu.
Los germanos rendían culto a Odín (o Wotan), padre de los dioses, quien poseía carácter guerrero, vivía en Walhala (paraíso) junto con los dioses menores (como su esposa Freijo, señora del amor y de la muerte y Donar, hijo de ambos, dios del trueno y la tempestad).
Para el Imperio Romano los germanos se convertían en las infranqueables fronteras del este, ya que nunca los pudieron conquistar. En el año 9 d.C., en la Batalla del bosque de Teutoburgo (también conocida como Batalla de la selva de Teutoburgo o Desastre de Varo) los pueblos germanos –dirigidos por Arminio, jefe de los queruscos- derrotaron a tres legiones romanas –comandadas por Publio Quintilio Varo-.
Los romanos se admiraban del gran alma bélica que poseían los germanos y los llamaban “bárbaros”, o sea, extranjeros: aquellos “que no hablan latín”.
Durante la segunda mitad del siglo IV, se produjo una gran migración de los pueblos germanos hacia el oeste, a consecuencia de las invasiones de los hunos de Atila. Los pueblos germánicos -como los ostrogodos, los visigodos y los francos- se asentaron en tierras que pertenecían al Imperio Romano, aunque hubo matanzas por diferencia de lenguas y costumbres; con el tiempo, parte de los germanos terminaron aceptando la religión, moneda y lengua del pueblo romano.
El choque de las culturas germanas y tardo-romanas, desde el siglo V al siglo VIII, provocó el establecimiento del sistema agropecuario en el Imperio. Tras la caída del Imperio Romano se instauran múltiples reinos germanos, aunque aceptan la autoridad del emperador del Constantinopla, son independientes a él.
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