Testimonios y anécdotas sobre la existencia
del Unicornio.

Viene del artículo: ¿Existió el unicornio?
De los innumerables testimonios que podemos encontrar defendiendo la real existencia de los unicornios y defender la existencia de los unicornios significa también defender la existencia sobre todo de las propiedades sobrenaturales de su cuerno, nos encontramos con un informe que data del siglo XV.
En 1483, según consta en el diario de tres peregrinos que deambulaban por “Tierra Santa” (el maguntino Bernardo Breydenbach y sus acompañantes, el conde Solms y el padre Felix Faber) divisaron desde una colina cercana al Monte Sinaí, la figura de un extraño “camello” que su guía beduino les identificó como un unicornio.
Un esbozo de descripción del unicornio por aquella época la ha proporcionado el italiano Ludovico Barthema, quien dijo haber visto una pareja de unicornios (regalo del Rey de Etiopía al sultán de la Meca) paseando en un parque próximo a la
Pero mucho tiempo atrás, el célebre filósofo y científico naturalista griego, Aristóteles, descubrió que todo animal con dos cuernos tiene pezuña en las patas, y como creía en la existencia del unicornio supuso que este también tendría pezuñas de esta naturaleza.
Pero Aristóteles no fue el único filósofo que hablara de la existencia de este animal, muchísimo tiempo después, Leibniz, estaba convencido que los unicornios por más que no existieran por haberse extinguido tendrían que haber existido en algún momento de la antigüedad.
Un testimonio más cercano a nuestros tiempos viene de la mano de unas excavaciones realizadas por trabajadores eslovacos quienes encontraron hacia principios del siglo XX (1905) unos extraños esqueletos con unos cuernos retorcidos en el pozo realizado. A pesar de que aquellos trabajadores ocultaron toda evidencia, pero el rumor se extendió de forma tal que llegó a oídos de representantes de un instituto arqueológico por lo que estos profesionales fueron al encuentro de los pocos huesos que pudieron rescatar de las manos de los trabajadores. La investigación posterior permitió señalar que se trataban de huesos de Mamuts.
Como vemos, es como si la naturaleza salvaje que se le atribuye al unicornio, también burlara a los investigadores o a quienes han sido testigos presenciales ya que, no importa quién lo relate o quién por fin los descubra, siempre terminan escapándose.
Sin embargo, en la actualidad podemos encontrar en la iglesia de San Marcos de Venecia tres cuernos auténticos de Unicornios dos de los cuales se dice que se conservan entre los bienes eclesiásticos desde principios del Siglo XIII (aproximadamente 1204).
continúa en el artículo: El unicornio según Ctesias y según Physiologhos
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