Corregir, corregir, corregir;
la base de todo buen escritor

Introducción:
Corregir, corregir, corregir; sin dudas no hay lema más fundamental para un escritor; más allá del género que cultive o que se tenga por un escritor venial o cerebral: las musas inspiradoras poco tienen que hacer en esta fase de la escritura donde el acto de escribir exige una operatividad artesanal: la corrección.
Evidentemente este lema de corregir, corregir, corregir, no intenta de ninguna manera suplantar la creatividad o la inspiración como algunos suelen argumentar con tal de no tocar sus escritos.
¿En qué consiste la corrección de un escrito?
Corregir un escrito no es solamente pasar el texto por alguna suerte de corrector para depurar los errores gramaticales y ortográficos. Se trata de algo mucho más profundo y que se arraiga en el proceso mismo de la creación.
Uno ha escrito un texto cualquiera (poesía, cuento, o un capítulo de una novela); lo ha escrito siguiendo un plan más o menos trazado o bien dejandose llevar por la inspiración; esto es, sin saber a ciencia cierta hacia dónde evolucionará el texto; al concluirlo uno lo lee y de hecho lo entiende. Uno lo ha escrito y el texto es carne de nuestra escritura por lo que, comparte con nosotros, todo un conjunto de rasgos, guiños y referencias que nos pertenecen. A la vez, el texto mismo, en parte o como todo, está tan implicado en nosotros mismos (por más que no se trate de un texto autobiográfico) que de hecho es inevitable que presente la impronta de nuestra manera de pensar, nuestros prejuicios, opiniones, y demás referencias más o menos explícitas a las leyes de nuestra subjetividad. Incluso, es más que probable, que este arraigo de nuestro texto en nosotros sea tan fuerte que sirva para reflejar pensamientos, prejuicios e ideología que ni siquiera nosotros somos conscientes de estar inmersos en ellos, o dicho de otra manera, que nos constituyen.
He aquí, el punto crucial de la corrección.
Por un lado, digámoslo así, por una cuestión de estilo y por el otro, por una cuestión de implicancia.
En el acto de escribir es completamente ineludible la introspección. Uno no puede escribir para afuera sin escribir desde dentro. No hay manera, se los aseguro. Tan solo puede pasar que no nos demos cuenta de este acontecimiento.
Volvamos:
Por lo que nos encontramos con estos dos ejes de corrección necesaria: el estilo y la implicancia. Estos dos ejes que hemos definidos tienen que ver con esa suerte de introspección ineludible y que hace a la mecánica secreta de todo acto de escritura.
Y es en estos dos ejes en referencia al acto de introspección asociado al acto de la escritura en los que debemos centrar nuestra corrección.
Continúa en el artículo: La corrección como parte imprescindible del acto creativo de la escritura. ![]()
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