Taller Literario:
Sobre el acto creativo de la escritura

Viene del artículo anterior: corregir, corregir, corregir; la base de un buen escritor.
En el artículo anterior planteamos una hipótesis bien clara:
Hay una correspondencia implícita en el acto de la escritura entre el escribir y la introspección.
Dijimos además que este acto de introspección no tiene nada que ver con si producimos un texto autobiográfico o no. Y aclaramos que no hace falta que uno sea consciente de que esto se produce o no. Dijimos literalmente que:
En el acto de escribir es completamente ineludible la introspección. Uno no puede escribir para afuera sin escribir desde dentro. No hay manera, se los aseguro. Tan solo puede pasar que no nos demos cuenta de este acontecimiento.
a partir de lo cual definimos dos ejes básicos de corrección para cualquier texto en función de la introspección asociada al acto de escritura: el estilo y la implicancia.
Avancemos un poco más entonces. Quisiéramos saber en qué consiste esta manera de corregir y particularmente en qué y cómo se manifiesta esto que hemos definido como a corregir, elevando la corrección a una parte fundamental del acto creativo.
El estilo; o lo que hemos definido por estilo en este ensayo breve, nos lo representamos por la manera en que introspeccionamos y la implicancia es aquello de nosotros que impregna lo que hablamos, pensamos y/o escribimos; más allá de que sea pertinente o no.
La corrección en este punto se eleva a un hecho crucial.
Hemos escrito, y mientras lo hacíamos, se ha asociado a lo que escribíamos todo un conjunto de impresiones, leyes, pensamientos, etc. que no necesariamente tiene que ver con lo que escribíamos. También y simultáneamente el acto de introspección le ha conferido al texto una impronta muy por fuera de nuestros cálculos, una impronta que tiene que ver con una escena muy distinta de la conciencia, con otras leyes, y otras maneras de expresarse.
Pero este no es el único obstáculo que emerge y se opone al escritor, exigiéndole un trabajo de corrección sobre su escrito.
Describamos todo el proceso:
Un material de nuestra imaginería consciente se ha sumergido en las profundidades de lo inconsciente de manera tal de encontrar allí la resonancia y la legitimidad de nuestro puño y letra; pero al ascender trae consigo, la pregnancia de las reglas inconscientes y de los contenidos inconscientes. Por lo que, los censores de la consciencia reconocen los contenidos y la impronta inconsciente asociada al producto de nuestra imaginería y por lo tanto lo obliga a un minucioso examen: grandes partes no logran pasar la prueba y son relegados a lo inconscientes en calidad de productos reprimidos, otras partes, viendo lo que le aguarda optan por encubrirse con restos de otros productos imaginarios inofensivos y conscientes a la vez que distorsionan la impronta inconscientes adheridas a través de recurrir a formas e improntas que aparezcan como completamente inofensivas o bien como burla a la misma impronta.
Esto último que tanto puede llamar la atención al lector es claro de ver, por ejemplo, cuando nos esforzamos por darle un tono solemne a un texto y nos encontramos con que de repente solo “se nos ocurren” ideas muy poco serias, metáforas realmente burdas y/o expresadas en un tono verdaderamente más cerca del chiste que de la solemnidad que pensábamos darle.
Continúa en el artículo: Algunas consideraciones sobre el trabajo del escritor y lo inconsciente.
Abducción; ¿secuestro o sugestión? Introducción Desde hace años la literatura científica se cruza inevitablemente con la literatura de ciencia ficción ...
Humor entre Suegras y Yernos. Granito: ¿Cómo se diferencia una suegra de una pared de granito? ¡Fácil! A la pared de granito, aunque sea a la fuerza, algo...