Taller literario: El escritor principiante: del halago a la crítica.

Taller literario:

El escritor principiante:

del halago a la crítica.

 

En general, cuando comenzamos a escribir, nos habituamos fácilmente a recibir comentarios halagüeños y, en compensación, recibimos con muy mal predisposición cualquier crítica más o menos incisiva sobre nuestro escrito. Defendemos con orgullo nuestro escrito tal como surgió y no podemos concebir que se nos quiera privar de la originalidad y sobre todo del derecho a tal originalidad y argumentamos sin mayor razón que la que nos provee el narcisismo herido, que los críticos nada saben de escritura y de hecho, que nadie puede decir esta es La manera de escribir.

Este tipo de actitud, propia de un escritor principiante, aunque en muchos casos persiste durante toda una vida literaria, es tal vez el primer y principal obstáculo para el verdadero desarrollo y crecimiento de todo escritor. 

El escritor principiante entre comentario halagüeño y la crítica.

Sin duda alguna, el comentario halagüeño no solo no es perjudicial sino que por el contrario, nos permite ganar confianza y afianzarnos como escritores, sobre todo, luego de haber atravesado dificultosamente todos los noes que se impusieron en nuestro propio interior al solo hecho de escribir. No se trata de elegir una u otra manera de comentario, sino de saber aprender de uno y de otro, sobre todo, de aprender que uno y otro pueden ayudarnos a crecer como escritores si sabemos escucharlos.

Sin embargo, la crítica cuando está bien orientada es luego de los primeros garabatos en la escritura, el mejor medio para aprender del oficio, dado que la crítica nos provee de perspectivas para analizar nuestro escrito y diseccionarlo, para aprender de los mecanismos con los que se compone y generar, afianzar o potenciar los rudimentos de un estilo propio.

No hay peor daño a un escritor principiante que propiciar en él una autosatisfacción y con ello, una tendencia a la no-crítica de sus trabajos que comentarios exaltados (no olvidemos que exaltados de ninguna manera quiere decir, comprometidos) en el que se embellece en exceso el texto y se ensalza a su autor, evitando hacer mención a sus errores y desatinos.

Parte del trabajo como escritor es aprender a comprometerse con su oficio, sometiendo a una crítica exhaustiva sus textos, por lo que, una crítica comprometida con el texto siempre será un atajo invalorable en este sentido y un comentario des-comprometido pero bello, un obstáculo insalvable.

 

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Nombre: Daniel Adrián Leone
Mini bio: Soy escritor y librepensador, me gusta investigar y reflexionar sobre lo humano, la escritura, el arte, en general. Dirijo y escribo la Revista Digital de Psicología Ayúdame Freud.com, edito, corrijo y colaboro con artículos en Cultura Reviu.com
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