Taller literario:
imágenes y pseudos-imágenes en poesía

Hoy en día, la poesía parece definirse por una nueva tendencia a la escritura automática y el literal vómito expresivo de puro lenguaje (no vemos las vísceras ni los fluidos en esos vómitos), cosa que se complementa con una veleidad a forzar a las palabras a establecer una convivencia de obligado sin mayor criterio que “escandalizar” o “dar muestra de ingenio”, mecánica que luego es explicada de una manera pseudos-intelectual, apelando a elucubraciones verdaderamente increíbles, es decir, no verosímiles.
La imagen en la poesía es una forma que por dinámica y por estética se asemeja a la dinámica de la formación del chiste; exige para su eficacia una gran condensación de significados a través de una mínima expresión; así, hay versos que son, en sí mismos, toda una poesía.
Lo más notable de las imágenes de la poesía es su condición de producción puesto que no es algo automático pero tampoco es algo que se someta al curso de la razón. De hecho, la razón como órgano del pensamiento consciente no entra en juego en la creación de imágenes en la poesía, sino que el poeta apela a otro registro de pensar de forma intuitiva para dar cuenta de lo que siente.
Es inevitable al explicar este tema la necesidad de apelar a ciertos tópicos de psicología y más precisamente, del psicoanálisis. Es el psicoanálisis quien nos enseña que hay un doble registro de lo que percibimos, la imagen (auditiva, táctil, visual, olfativa, gustativa) que entra en juego según una ley de combinatorias (como en la paleta de un pintor) fusionándose en diversas maneras sin seguir otra ley que la de las múltiples combinaciones posibles; y el registro propio del lenguaje que somete a sus productos representativos a leyes estructurales rigurosas y precisas. Así como los sueños toman una palabra por el resto de imagen que subyace en esta, el poeta, evoca ese resto de imagen adherido a la palabra al momento de producir una imagen.
Es decir, utiliza al lenguaje de una forma no lógica según las leyes estructurales del mismo, por más que, una vez producida la imagen, esta se pueda descomponer y explicar según las leyes del lenguaje.
Se podrían citar miles de ejemplos de imágenes y de psuedos-imágenes pero tomaremos para este artículo introductorio del taller literario de Cultura Reviu, un solo ejemplo verdaderamente esclarecedor del tema Se Zarpó de la banda de rock argentino Virus:
Una almohada de trompadas.
Leamos la frase así expuesta y completamente descontextualizada de la letra de la canción en la que se pone en juego y veremos que aun así, la imagen no pierde valor alguno. A pesar de ser aislada, esta imagen, aporta una pluralidad de sentidos perfectamente articulados entre sí.
Tomemos ahora para contrastar, una imagen tomada de un escritor al azar, que titula un poemario con la siguiente pseudos-imagen:
Aceite invierno
Vemos que la imagen se ha producido tan solo con una sustitución de la palabra invierno por hirviendo, modificando una expresión tópica “aceite hirviendo” y soportándose exclusivamente en la homofonía entre las palabras hirviendo-inverno, sustitución que se respalda por la rima e-o.
Ahora bien, ¿qué sentidos nos aporta esta pseudos-imagen? ¿Qué nos quiere decir el autor con esto?
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