Los libros como clave de acceso
al mundo adulto.

Ver post Los libros vs. Niños y adolescentes.
En el post anterior hablamos a cerca de la relación que tienen los niños y los adolescentes con los libros y con el hábito de leer y a través de ello, nos introducimos a cerca de cierta función que le damos a los libros en relación a los niños y los adolescentes, nosotros los adultos, padres y/o educadores.
Dijimos entonces que les ofrecemos los libros a los niños y adolescentes diciéndole como argumento que los libros son la clave para acceder a un nuevo mundo, al mundo de los adultos, al mundo formal y competitivo, en definitiva, al mundo de las reglas y las imposiciones.
De hecho, la manera de fomentar la lectura por antonomasia tanto en padres como en educadores es la imposición. Tal libro o tal autor DEBE SER LEÍDO.
Entonces partiendo de la base de que los niños y los adolescentes portan un rechazo legítimo a los libros en tanto están incluidos en el mundo de los adultos y encima como dato clave para acceder a él.
Concluimos entonces nuestro artículo introductorio con la pregunta:
¿Es de juzgar entonces de que no quieran saber nada con aquellas cosas que pueden servirle de pasaporte a ese mundo?
1- Los libros como clave de acceso al mundo adulto.
Bien, en general, los libros se muestran a los niños y adolescentes, sobre todo a estos últimos, como algo grave, solemne, algo capaz de ser decisivo para el futuro, un futuro sobre el que los adolescentes no quieren saber nada de nada.
¿Por qué?
Simple. Porque ese mundo que se le muestra como teniendo que ser “el de ellos” implica para el adolescente un nuevo esfuerzo y otra resignación de objetos y conductas placenteras. Ya al principio de esa etapa intermedia que es la adolescencia tuvo que renunciar a un montón de cosas que le deparaban placer por ser considerada “niñerías” y a la vez, tuvo que cargar con nuevas responsabilidades y obligaciones para valerse por sus propios medios en un mundo pre-diseñado para adultos en el que el niño no es otra cosa que una suerte de minusvalido sobrevalorado.
Minusválido, porque es tenido en menos en su decir, y en su hacer porque es niño y no sabe lo que dice y hace y sobrecompensado porque, dado que es niño no se le exige ni se le da la oportunidad de responder por su accionar más que cuando a cometido algún tipo de ilícito momento en el que tampoco tiene la oportunidad de expresarse si no la obligación de autoculparse y mostrarse más o menos arrepentido.
Teniendo esto en cuenta, podemos entender que los adolescentes estén en un punto en el que deben renunciar a su máxima aspiración de niño. Ser (un niño) grande. (Un niño) más grande que papá.
El deseo del niño cuando dice que desea ser grande no se refiere a ser adulto si no estrictamente a eso: a ser un niño grande. Es decir, a ser lo que todo adolescente encarna durante su adolescencia: el niño capaz de actuar como adulto.
Sigue en el post “el rechazo adolescente a los libros”
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