Humor:
Historia de exagerados.

Luis fue el tipo más exagerado que conocí en mi vida, tan pero tan exagerado era que era más exagerado que historia de exagerado. Era tan exagerado que al lado de lo que él decía las historias de exagerados no eran más que míseras crónicas de entusiastas. Ya el día mismo en el que nació, de puro exagerado, ni bien salió de la madre lo cacheteó al médico con el cordón umbilical. Era tan pero tan exagerado desde tan chiquito que el día que lo llevaron a bautizar se fue con escafandra y antiparras. Incluso en la escuela era el más exagerado. Tan exagerado era que el primer día de clases, declaró huelga por la igualdad. Increíble de exagerado pobrecito. Tan exagerado pero tan exagerado que de niño odiaba las bicicletas porque solo tenían dos ruedas y odiaba los triciclos porque decía que eran dos bicicletas unidas a las que le faltaba una rueda. Tan exagerado pero tan exagerado era la primera vez que vio un patrullero pensó que estábamos en guerra. Tan exagerado pero tan exagerado que los únicos caramelos que comía eran unos llamados “media hora” que a él, según nos contaba, jamás le habían durado más de 45 segundos.
Luis era tan exagerado pero tan exagerado de niño como de adolescente, así, la primera niña de la que se enamoró, la conoció en una estampita de colección, y lo que más lo había enamorado, según él, era la forma en la que lo miraba. Imposible de exagerado el tipo. Tan exagerado pero tan exagerado que una vez le pidieron que pintara una cerca y luego de cobrar se fue, aduciendo que la cerca estaba demasiado lejos para alcanzarla. Tan exagerado pero tan exagerado era Luis que al colectivo le decía monoplaza, tan pero tan exagerado era el pobre Luis que no se trepaba a los árboles porque todos le parecían demasiado cortos. Pero era un buen tipo Luis, él mismo lo decía; “cómo habré sido de bueno toda mi vida que ya no me queda más remedio que ser malo”. Hasta su casamiento fue exagerado. Tan pero tan exagerado fue el casamiento de Luis que conoció a la novia 45 minutos después de haber empezado la ceremonia y se divorció una media hora antes. Pero aun logró formar una linda familia, como el mismo reflexionaba al respecto, su familia había sido tan pero tan linda desde un primer momento que tuvo que venderla a los pocos meses.
Y es que era un tipo tan pero tan exagerado que la primera vez que salió de su casa a buscar cigarrillos volvió presidente de una tabacalera. Tan pero tan exagerado era que detestaba los cines por su pantalla pequeña. Tan exagerado pero tan exagerado era que la única vez que habló con mesura, mesura se hartó de escuchar sus exageraciones y lo dejó hablando solo.
Ahora hace mucho que no lo veo, pero, siendo Luis tan exagerado pero tan exagerado, si me lo encuentro recién dentro de quince años, seguro que me dirá molesto: que sea la última vez que te vas antes de que termine de hablar.
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