Psicología de los superhéroes:
El resorte de la doble personalidad
de los superhéroes.

Viene del artículo: ¿Por qué todo superhéroe tiene que adoptar dos personalidades?
En los artículos anteriores vinimos trabajando el tópico de la doble personalidad que deben tener los superhéroes, reflexionando sobre este desde la psicología de los superhéroes; dijimos entonces que:
el mecanismo de la construcción de los superhéroes exige que una persona cualquiera adopte, ya no, una doble personalidad si no, efectivamente dos personalidades.
Con esto nos referimos a que, la persona en la que se soporta en superhéroe tiene que adoptar realmente una doble personalidad, aquella que estará destinada a guardar a la identidad del superhéroe y la del superhéroe en sí mismo.
La personalidad destinada a guardar, encubrir y proteger la verdadera identidad heroica es siempre una versión que acentúa todos los defectos o lo considerable como defectos en un superhéroe que la persona original posee: timidez, miedo, carácter vacilante, cobardía. Llegando incluso a parecer excesivamente cobarde, tímido, retraído o vacilante. Es la manera en que esta nueva personalidad que se superpone al carácter de la persona va a ser la coartada perfecta para encubrir a la persona del superhéroe.
Pero también, esta personalidad-coartada sirve para incrementar la tensión de la trama, en tanto y en cuanto, mientras el superhéroe vive a través de ella pasa a menudo por situaciones que debe resolver apelando al carácter heroico pero sin develar su identidad de superhéroe y a riesgo de que alguien adivine la relación entre esa persona y el héroe.
Dijimos también en el artículo anterior que todo superhéroe tiene un doble nacimiento, uno interno y otro externo, el externo tiene que ver con el milagro que se obra en él, algún poder le es legado por acción o por defecto y se produce en él la metamorfosis.
Pero esto no ocurre sin el nacimiento interno que tiene que ver con la psicología de la persona sobre la que va a nacer el superhéroe. Es decir: la acumulación de frustraciones, de limitaciones, y de aspiraciones postergadas a raíz del carácter de su persona.
La doble ventaja que tiene para la trama y su tensión esta construcción ficcional del superhéroe tiene diversa naturaleza:
Por un lado tenemos la cuestión literaria o narrativa.
Esto es la posibilidad de un elemento dramático puntual que nos sirve como comodín para incrementar la tensión en un punto cualquiera, aportándole a un conflicto determinado su carga conflictual no resuelta. (La personalidad-coartada no es infalible por lo que en cualquier momento puede ser desarticulada ya que no es la persona misma si no una versión degradada de esta y por tanto tan falsa como la personalidad del superhéroe que suprime todas sus pasiones humanas por estar sobre ellas: super=sobre)
Por el otro lado, tenemos un rendimiento extra y que no es para nada menor. Un rendimiento que explica y da vida a la literatura heroica sobrehumana, y es la realidad social que le toca vivir a cada persona. Toda persona sufre de alguna manera esta necesidad del superhéroe de adoptar personalidades.
En cada persona está la personalidad superheroica relegada a la fantasía, reprimida o sofocada, por un lado, por el otro, también cada persona debe forjarse para vivir en sociedad una suerte de personalidad-coartada, con la cual moverse en ambientes y en relaciones a los que se ve forzado en incorporar.
Esta necesidad hace que la personalidad original quede gradualmente subsumida a esta versión degradada de sí. Degradada en tanto, no se puede expresar o moverse tan libremente como quisiera y por fuerza no puede mostrar en ciertos ámbitos (como el trabajo, la escuela y otros) más que una versión que lo reduce a un agente laboral o a un agente escolar en detrimento de las diversas cualidades y aspectos de su personalidad.
Entonces, la literatura super-heroica aprovecha este rendimiento extra y psicológico de sus consumidores, presentándoles un personaje que sufre de lo mismo que una persona cualquiera pero precisamente por un motivo inverso al nuestro. No tiene que relegar a la fantasía o a la represión y el sofocamiento su personalidad heroica como cualquier individuo, si no que tiene que renunciar a todos aquellos deseos y anhelos y mejor dicho, el cumplimiento de todos aquellos deseos y anhelos que fueron el motor de su deseo de ser super-hombre.
En cambio, el individuo común en aras de realizar aquellos deseos debe renunciar a su personalidad super-heroica que le permitiría alcanzarlos con facilidad y acogerse a las limitaciones humanas.
De esta manera, la literatura super-heroica le da la posibilidad de satisfacer via identificación su deseo de ser todo poderoso (a través de otro) y lo consuela en su frustración de no poder ser el superhéroe: ya que, ni siquiera el super-héroe puede lograr lo que él desearía lograr.
En los próximos artículos iremos profundizando esto particularmente cuando trabajemos el destino trágico de los superhéroes. Pero intentaremos abordar mejor en qué consiste nuestra hipótesis central: la personalidad tripartita de todo superhéroe.
Continúa en el artículo: La personalidad triple como disfráz psicológico del superhéroe
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