Aforismos: Lo genuino entre el deseo, la codicia: la constitución psíquica del codicioso.

Psicología en Aforismos:

Lo genuino entre el deseo, la  codicia:

la constitución psíquica del codicioso.

 

1. La codicia no es el afán de tener más que los demás ni el afán de tener más de lo que uno podría tener más que en la superficie, en la psicología profunda, el codicioso, no es más que un ser tan endeble constitutivamente, que debe compensar compulsivamente, la deficiencia en su constitución psíquica con el exceso de lo acumulado imaginariamente o realmente.

2. El codicioso es siempre un sujeto miserable, puesto que padece de la miseria de no encontrar de otra vía de constitución psíquica, que el entregarse a la codicia, esto es, a contemplar compulsivamente lo que tiene otro.

3. Dicho de otra manera, todo codicioso, padece, de una incapacidad para gestar y sostener algo parecido a un deseo propio, esto es, al carecer de un deseo genuino, la angustia lo guía a poseer lo genuino de los demás.

4. Pero, como el afectado por codicia, nada sabe de qué es lo genuino, porque nada sabe de lo que es el deseo, porque efectivamente, ni lo porta, ni lo soporta, se concentra en la cosa que hace de soporte al deseo de los otros.

5. Lo más insoportable para el codicioso o afectado de codicia no es el hecho de no poseer aquellos objetos o bienes  que posee otro; lo más insoportable para el codicioso es la falta de sustento que posee su propio deseo incipiente en el caso de manifestarse como tal.

6. Es decir, todo codicioso se angustia cuando un deseo genuino aparece en sí-mismo obligándolo a tomar las riendas de su vida sin mirar hacia afuera, puesto que, el codicioso no sabe nada de la intimidad, ni de lo propio; por el contrario, el codicioso se ha constituido en la pura equiparación a algún otro al que se lo eleva como superior.

7. Por lo mismo, es impensable que el codicioso entienda algo de lo reciproco, puesto que nada de lo recíproco se puede sostener sin una personalidad constituida sobre la base de algo genuino; lo único genuino que el codicioso posee es la angustia de no ser.

8. El sujeto del codicioso, dicho de otra manera, no es más que un sujeto fantasmal, carente de estructura, tal como una hoja que se la lleva el viento, cuya única ancla es el sentimiento profundo de envidia y resentimiento, traducido en comparación, equiparación, competencia y dominio.

9. Lo que nos da la pauta que el codicioso o afectado de codicia, tiene básicamente un grave problema. No sabe jugar, ni sabe nada del juego, por lo tanto, su constitución psíquica, nada sabe del amor ni del deseo, puesto que nada sabe del otro.

10. Dicho de otra manera, podríamos llamar codicioso a aquel que frente a la vida adopta una perspectiva sesgada por la envidia y el resentimiento, lo que le impide ver, más allá de las propias narices de su complejo.

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Nombre: Daniel Adrián Leone
Mini bio: Soy escritor y librepensador, me gusta investigar y reflexionar sobre lo humano, la escritura, el arte, en general. Dirijo y escribo la Revista Digital de Psicología Ayúdame Freud.com, edito, corrijo y colaboro con artículos en Cultura Reviu.com
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