Salud y calidad de vida: La respiración y su impacto en la calidad de vida.

Salud y calidad de vida:

La respiración y su impacto

en la calidad de vida.

 

La respiración es un proceso fundamental que tiene un impacto real no solo sobre la salud de una persona sino que además tiene in fuerte impacto en la calidad de vida general del ser humano: la respiración deficiente no solo afecta al organismo sino que además tiene consecuencias biológicas, sociales y psicológicas.   

Usualmente no tenemos consciencia de nuestra respiración a menos que, en cierto momento, sintamos de forma más o menos acusada una merma en la inhalación o exhalación o bien, que tras una situación angustiante o de emergencia la respiración tarde más de lo acostumbrado en recuperar su ritmo y fluidez normal.

Menos aún, tenemos consciencia de la relación entre la respiración y las alteraciones de carácter a las que una respiración deficiente puede contribuir, o cómo una respiración deficiente puede predisponernos, de forma más o menos momentánea, a reaccionar con irritabilidad o abatimiento a diferentes situaciones.

Los buenos hábitos respiratorios deberían establecerse ya en los primeros meses de la vida y es sumamente importante en que se instruya en este sentido a padres y personas dedicadas al cuidado de lactantes y niños pequeños, haciendo particular hincapié en el proceso de recuperación de la respiración; por ejemplo:

muchas veces se comete el siguiente error; el bebé llora y por tanto lo alzamos en brazos, meciéndolo unos instantes hasta que se calla y lo volvemos a depositar en su cuna de forma casi inmediata.

Es decir, no entendemos que el hecho de que el bebé haya cesado su llanto no implica que se ha calmado por completo sino que está “entrando en calma” al menos a nivel de respiración; es decir, a pesar de haber dejado de llorar aún no ha adquirido la respiración profunda esperada. Para ello, conviene mantenerle abrazado y darle unos golpecitos en la espalda, hablarle de manera suave hasta que se tranquilice por completo, lo cual, se evidencia por la recuperación de la respiración profunda.

Cuando sufrimos un sobresalto o pasamos un susto más o menos violento solemos contener la respiración, reteniendo el aire de la inhalación y tensionando todo el cuerpo (predisponiéndonos a la fuga del peligro); de esa manera quebramos el proceso de respiración, fracturando el movimiento rítmico y acompasado de la respiración entre el tiempo de inhalación y exhalación, cuya consecuencia directa es una inhalación con una exhalación pobre, en la que no alcanzamos a expulsar todo el aire que deberíamos expulsar para que la respiración se dé, de forma completa y satisfactoria. 

Estos simples acontecimientos a los cuales estamos supeditados en la vida cotidiana, imponen para mantener la calidad de la respiración, una recuperación de la respiración en su forma y ritmo, puesto que, de no recuperar la respiración, se genera un acostumbramiento tanto a la respiración entrecortada como a la respiración forzosa; lo que complica el fluir libremente del aire mediante la respiración por nuestro aparato respiratorio, provocando daños más o menos severos.     

Continúa en el artículo: Salud y calidad de vida: La respiración y los estados de ánimo. (Publicado en breve)

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Nombre: Daniel Adrián Leone
Mini bio: Soy escritor y librepensador, me gusta investigar y reflexionar sobre lo humano, la escritura, el arte, en general. Dirijo y escribo la Revista Digital de Psicología Ayúdame Freud.com, edito, corrijo y colaboro con artículos en Cultura Reviu.com
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