Salud y Calidad de Vida:
La respiración y los estados de ánimo.

En la vida cotidiana podemos encontrar frases que hablan sobre la respiración vinculándola de manera más o menos directa con los estados de ánimo; así se habla de relaciones asfixiantes de las ganas de respirar en paz de un trabajo que no da respiro, etc., etc.
Podríamos caer en el facilismo de suponer que estas frases son tan solo maneras de hablar y suponer también que no tendemos indicio real de que haya una relación más o menos directa entre la respiración y los estados de ánimo.
Sin embargo, es muy fácil rebatir tal juicio: todos los días podemos comprobar que si estamos en un ambiente placentero y nos hayamos plenamente descansados y distendidos gozamos de una respiración de gran caudal y ritmo acompasado, en la que, de forma inconsciente hemos pasado desde la respiración pulmonar a la respiración ventral, expulsando todo el aire que hemos inhalado, de una forma placentera.
La alegría y el placer conducen así a una respiración fluida, de gran caudal y rítmica. La tensión, el estrés y la angustia por el contrario, nos impone una situación de tensión y alerta permanente, lo que hace que se tensen todos los músculos, alterando considerablemente tanto la fluidez del aire, restringiendo el caudal y quebrando el ritmo correcto de la respiración.
En este sentido, no podemos menos que aseverar que la mala respiración contribuye a alterar de forma más o menos decisiva en la calidad de vida, incrementando necesariamente los estados de ánimo tanto como la buena respiración contribuye a alterar de forma más o menos decisiva en la calidad de vida, incrementando necesariamente los estados de ánimo. Esto es fácil de comprobar en la vida cotidiana. En cualquier situación de angustia y shock intenso, con solo recuperar el ritmo acompasado de la respiración podremos dominarnos y “salir” del estado de Shock.
Por otro lado, la mala respiración, (respiración entre cortada o forzada), tomada como hábito, nos golpea en el estado de ánimo general, puesto que, inconscientemente, percibimos la falta de energía que presupone la mala respiración, la asfixia literal de nuestra energía lo cual conduce a un estado de ánimo alterado, esto es, una tendencia general al abatimiento y la derrota.
Estas observaciones son pistas e indicios respecto de esta cualidad psicosomática de la respiración de influir en los estados de ánimo y no es algo que haya pasado desapercibido en las culturas milenarias en sus primeros momentos de constitución. Basta observar todo el trabajo sobre la respiración que las diferentes culturas antiguas han establecido como manera de alcanzar el reposo y la paz, la sabiduría, etc. Punto que retomaremos en un próximo artículo sobre el concepto de respiración en la antigüedad.
En la sección Salud y calidad de vida de nuestra Revista Cultura Reviu, les presentamos el artículo: "Salud y calidad de vida: La respiración y su impacto en l...