La elección del destino de “vacaciones”

La  elección del destino

de “vacaciones”

 

Eligiendo un destino de vacaciones

 

Cuando uno planifica vacaciones siempre identifica las vacaciones a un viaje y por tanto asimila planificar vacaciones a elegir “un lugar de destino”.

Pasamos entonces, gran tiempo “planificando” el dónde en función de lugar al que hemos decidido ir muy poco tiempo planificando “cómo” o el “por qué”.

La  elección del destino de “vacaciones”

Muchas veces elegimos el destino en función del “seria lindo ir a...” muchas otras veces ya nos hemos trazado de antemano toda una ruta de viaje para varias vacaciones, así, decimos este año iremos a tal lado, el año que viene, a tal otro, etc. Generalmente esto se da en las vacaciones entre pareja o familia. Los dos partenaire tienen diferentes gustos que los llevan a elegir diversos destinos de vacaciones por lo tanto se negocia que en tal vacaciones se irá a tal lado y en la siguiente a otro destino que satisfaga el gusto y la voluntad del otro.

Esto no tiene, obviamente, nada de malo, qué mejor que

respetar y concertar las diferentes voluntades y gustos o preferencias, mas, lo ideal de las vacaciones es que nos sirvan como descanso.

¿Qué sentido tiene ir a un destino que nos obligará a recorrer un largo camino manejando nuestro propio auto a lo largo de rutas sobretransitadas?

¿Cuál es la ventaja de elegir por destino un lugar que es capaz de provocarnos un nivel de estrés superior al que soportamos a diario?

Planificando las vacaciones.

Entonces, planificar las vacaciones tiene que ver con todo esto. Es decir, con invertir unos minutos por día durante un plazo previo al viaje para pensar en la verdadera conveniencia de un destino que nos sea favorable desde el arranque.

Supongamos que el lugar en sí al que queremos arribar para nuestro “merecido descanso” sea un lugar apacible y sereno, ideal para librarnos del estrés, una buena pregunta sería: ¿qué trabajo debo hacer para llegar hasta él? Si tenemos catorce horas de viaje al volante por ejemplo, sería conveniente tener en cuenta que el nivel de estrés y cansancio que nos puede provocar conducir nos llevaría por lo menos un día de vacaciones para poder librarnos de él y otro día a la vuelta para lo mismo.

Si el lugar es sereno y apacible pero viajamos con niños y el lugar no tiene actividad para niños seguramente nos servirá de poco. Los niños poco tienen que ver con lugares serenos y apacibles.  

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